De ti diría lo que por la gracia de Dios en múltiples ocasiones te manifesté, admiro tu valentía, honestidad, empatía y coraje, fuiste mi primer ejemplo de que podía salir del fango en el que Yo estaba sumido, no sólo era salir, era que mi vida sería muy diferente. Te ame desde el día que te conocí, nos unió la similitud de nuestras experiencias, pero fue tu transparencia lo que me sobré cogió, fue amor a primera vista lo nuestro. Compartimos muchas cosas en estos cortos pero fructíferos años, terapeuta, madrina, grupo de apoyo, historias y muchas lágrimas y risas. Tu apoyo fue fundamental en momentos de dificultad y tus sugerencias muy acertadas en momentos de confusión. Admire tantas cosas de ti, eras tan especial, tu inmenso amor por tu hijo, la entrega y el compromiso con tu familia, la entereza con que dabas frente a las situaciones que te presentaba el diario vivir y la fe, fortaleza y esperanza con que afrontaste tu enfermedad, no hubo nada que derrotará las inmensas ganas de vivir y disfrutar lo que tenías.
Estoy agradecido con Dios por haberme dado la oportunidad de conocerte, siento un gran dolor por tu partida, mi condición humana aún no es indiferente a las separaciones físicas de las personas que amo, la diferencia es que ese dolor no se convierte en sufrimiento. ¿Sabes porqué Keila querida? Porqué mientras Yo viva Tu no morirás nunca. Estarás viva en mis recuerdos, en mis oraciones diarias, en lo que juntos vivimos y en todos los mágicos momentos que compartimos, fue tanto lo que me diste en tan poco tiempo, que me quedo con eso y nada podrá quitarme eso, borrarlo mucho menos. En medio de la tristeza que siento por tu partida, hay en mi un gozo bien grande, pues cada vez que pude te manifesté lo agradecido que me sentía contigo, el amor que te tengo y lo especial que eras como ser humano. Tu me hiciste sentir comprendido, querido, hermoso e importante. Te conté todo lo que me sucedía y celebraste conmigo las alegrías, lloraste mis tristezas y diste luz a mis confusiones, eso hermana mía, no tiene precio.
Hoy se que estas junto a Dios en el cielo, perdí una compañera, amiga, hermana y gane un ángel. Lo bueno dura poco, irónicamente en lo poco que dura deja huellas que perduran, fue tanto lo que sembraste en mi vida, que los frutos de tu siembra alimentarán mi alma y darán sentido a mi existencia. Quisiera pedirle al tiempo que se devuelva, y al estar contigo que no pase, encendiste con tu luz la luz de mis promesas, esperando que eso pase me sentare en frente de la calle, para ver si tu regresas.
Gracias, muchas gracias, por todo, mi querida y adorada Keila.
