miércoles, 2 de diciembre de 2020


 Estereotipos / NO ME PONGAN ETIQUETAS

El enemigo más poderoso que tenemos los seres humanos, son las ideas construidas por la sociedad, reforzando la idea de comportamiento del hombre y la mujer, por el,simple hecho de ser hombre o mujer, lo que no se (y no creo que alguien sepa) quien lo estableció como socialmente “normal”, cosas tan sencillas como: el color azul es de niño y el rosado de niña ( Los colores no tienen sexo); los hombres no lloran, llorar es de mujeres; la mujer es débil, afectuosa y frágil, el hombre es fuerte, inexpresivo y rudo; ocuparse de las tareas de la casa le toca a la mujer; el hombre es el jefe; la mujer que tiene varios novios es fácil, el hombre mientras mas tenga mas macho es; el tono blanco representa pureza, lo bueno, el negro, es dolor, maldad, es un tono malo; etc. Estos estereotipos derivan en todas las DISCRIMINACIONES.

Que cosas consideramos socialmente NORMAL? La respuesta es muy personal, el problema surge, cuando asumimos que tenemos que hacer lo que hacen los demás para encajar y forzosamente caemos en la obsesión de que nos valoren por cómo nos vemos, cuanto tenemos y lo que hacemos y no por lo que sentimos, omitiendo, el trabajo, los valores y méritos de las personas, por su apariencia. Poniendo en evidencia que somos víctimas de muchos estereotipos que al final del cuento tienen consecuencias reales en nuestras vidas, este fenómeno es tan sutil que muchas veces no nos damos cuenta de que lo estamos haciendo y cuando nos damos cuenta de que lo estamos haciendo lo justificamos restándole gravedad al asunto o por que se trata de una costumbre o simplemente por que es así y no existen fundamentos teóricos que los sustenten, es decir, son prejuicios, etiquetas creadas de manera generalizadas o impresiones totalmente variables, estos patrones se pueden romper. Porque tenemos que etiquetar y estandarizarlo todo? Los estereotipos de belleza, género, social/económico, etnicos/ culturales, etc. No son más que invenciones absurdas, que generan actitudes de intolerancia, discriminación, sentimiento de inferioridad o superioridad, rechazo o aceptación, afectando las relaciones con los demás, ser diferentes no es una barrera que impide relacionarnos con los demás, por él contrario, es un puente que conduce al aprendizaje, acrecentando nuestro conocimiento sobre aquello que nos resulta ajeno, desconocido, diferente. No debemos juzgar un comportamiento que está determinado por su clase social, cultura, género, raza, color de piel, religión, etc. Así evitamos caer en el prejuicio.

El Último Adiós







El Último Adiós
 
Una de las mayores dificultades que he tenido en mi vida ha sido el de no tener la capacidad de vivir, aceptar y superar los duelos y el tuyo Keila ha sido diferente. El haberte conocido ha sido uno de los regalos más valiosos que he recibido de mi proceso de recuperación, al escucharte compartir tu historia de vida y verte con una actitud totalmente diferente al momento de contarla, me demostró que Yo tenía la oportunidad de salir del hoyo en el que estaba sumido al momento de oírte, fue en ese momento que entendí que tenía un problema y que estaba en el lugar correcto para de una vez por todas soltar la pesada carga que durante años lleve en mi espalda y a la que estaba resignado a cargar el resto de mi vida.
De ti diría lo que por la gracia de Dios en múltiples ocasiones te manifesté, admiro tu valentía, honestidad, empatía y coraje, fuiste mi primer ejemplo de que podía salir del fango en el que Yo estaba sumido, no sólo era salir, era que mi vida sería muy diferente. Te ame desde el día que te conocí, nos unió la similitud de nuestras experiencias, pero fue tu transparencia lo que me sobré cogió, fue amor a primera vista lo nuestro. Compartimos muchas cosas en estos cortos pero fructíferos años, terapeuta, madrina, grupo de apoyo, historias y muchas lágrimas y risas. Tu apoyo fue fundamental en momentos de dificultad y tus sugerencias muy acertadas en momentos de confusión. Admire tantas cosas de ti, eras tan especial, tu inmenso amor por tu hijo, la entrega y el compromiso con tu familia, la entereza con que dabas frente a las situaciones que te presentaba el diario vivir y la fe, fortaleza y esperanza con que afrontaste tu enfermedad, no hubo nada que derrotará las inmensas ganas de vivir y disfrutar lo que tenías.
Estoy agradecido con Dios por haberme dado la oportunidad de conocerte, siento un gran dolor por tu partida, mi condición humana aún no es indiferente a las separaciones físicas de las personas que amo, la diferencia es que ese dolor no se convierte en sufrimiento. ¿Sabes porqué Keila querida? Porqué mientras Yo viva Tu no morirás nunca. Estarás viva en mis recuerdos, en mis oraciones diarias, en lo que juntos vivimos y en todos los mágicos momentos que compartimos, fue tanto lo que me diste en tan poco tiempo, que me quedo con eso y nada podrá quitarme eso, borrarlo mucho menos. En medio de la tristeza que siento por tu partida, hay en mi un gozo bien grande, pues cada vez que pude te manifesté lo agradecido que me sentía contigo, el amor que te tengo y lo especial que eras como ser humano. Tu me hiciste sentir comprendido, querido, hermoso e importante. Te conté todo lo que me sucedía y celebraste conmigo las alegrías, lloraste mis tristezas y diste luz a mis confusiones, eso hermana mía, no tiene precio.
Hoy se que estas junto a Dios en el cielo, perdí una compañera, amiga, hermana y gane un ángel. Lo bueno dura poco, irónicamente en lo poco que dura deja huellas que perduran, fue tanto lo que sembraste en mi vida, que los frutos de tu siembra alimentarán mi alma y darán sentido a mi existencia. Quisiera pedirle al tiempo que se devuelva, y al estar contigo que no pase, encendiste con tu luz la luz de mis promesas, esperando que eso pase me sentare en frente de la calle, para ver si tu regresas.
Gracias, muchas gracias, por todo, mi querida y adorada Keila.