Este es un tema que genera de por sí mucha controversia, y la verdad que no entiendo porque, pues si bien es cierto que en la mayoría de los libros sagrados en muy pocos capítulos se tilda de abominable, aberración y se condena la homosexualidad, también es cierto que en todos ellos, sobre abunda el amor al prójimo, el perdón y la aceptación. Es bueno dejar claro que todos fueron escritos por el hombre, no por Dios.
Yo soy de los que aseguró que las religiones solo se aprovechan de ignorancia de las gentes, sin embargo con el mismo fervor entiendo que la fe es necesaria para bien vivir. Con qué valor pueden los religiosos señalarme, juzgarme y condenarme, si como bien expresó anteriormente el amor al prójimo es el común denominador de todas las creencias, ¿porque si el amor es la base que fundamenta su religiosidad excluyen, rechazan y critican a sus semejantes? Eso no lo entiendo y no lo entenderé nunca. El amor es amor, no tiene límites, solo se siente.
La comunidad LGBT no exige más que sus derechos, derechos que los estados deben garantizar a todos los seres humanos, el hecho de que creas en cualesquiera de las religiones existentes y te rijas por sus dogmas y doctrinas, no quiere decir que los demás estemos de acuerdo con lo que basado en tus limitaciones entiendes. Cuando un cura, pastor, rabino o imán denuncia como negativo, aberrante o anormal la homosexualidad, y se opone a que las personas homosexuales tengamos los mismos derechos que el resto de la población, recurre a una versión del Dios verdugo opuesto al Dios amor. Si por ser como soy entienden que no iré al cielo, eso lo creen ellos, la salvación la decide el poder superior, eso es arrogancia, ¿Cómo se atreven a realizar lo que solo el Dios que sigues tiene el poder de hacer? Leer los libros sagrados de las principales religiones del mundo me deja claro que son libros de enseñanzas, no de reglas, en todos ellos hay narraciones de violencia, sacrificio, amor y poder; que en las manos equivocadas pueden convertirse en armas letales, la Biblia, el Coran, La Mishna y El Talmut, Los Vedas y Baghavat Gita, El Dhammapada y Tripitaka, Los Libros Confuisionistas, El Tao-te Ching, El Bardo Thodos, El Avesta, etc. Están sujetos a la interpretación y en todos existen innumerables contradicciones. Cada persona interpreta y aplica de manera diferente las escrituras, lo malo es cuando perdemos la objetividad, cuando esta se pierde comienza el fanatismo, y es en ese momento entra el peligro.
La Religión no salva, la fe si. Dentro de la comunidad LGBT hay personas valiosas, talentosas, bondadosas, trabajadoras, honestas y con una gran fe. Fe de que las cosas cambien, de que las persecuciones terminen, de que se respeten las libertades individuales, de que se deje de usar a Dios para señalar, juzgar y condenar y de que se reconozcan nuestros derechos, no queremos aceptación, queremos respeto, me explico, mi lucha es por la libertad de pensar, sentir, decir y hacer, lo que cada quien entienda conveniente, los demás tienen la misma libertad que yo exijo para no estar de acuerdo con la comunidad LGBT, exigir aceptación de algo que contradice el criterio de los demás, no seria justo, no voy a desvestir a un santo para vestir a otro. La idea es que todos y cada uno de nosotros tengamos igualdad de condiciones, Piense usted: ¿cómo se sentiría una persona heterosexual si su derecho a enamorarse y establecer una relación íntima con la persona que ama del sexo opuesto se restringiera? Podemos suponer que se sentiría perturbada, coartada y hasta aniquilada. Pues así se sienten las personas homosexuales por no poder acceder a una vida regular, a una relación de amor sin rechazos, sin desprecios, sin discriminación, sin ridiculización, sin derechos, porque en las diferencias está el aprendizaje, Cuando nos despojamos de los que nos separa, te sorprenderás al ver que la religión, la política, la moda, el idioma, la cultura, la raza, la sexualidad, las ideologías, son cosas aprendidas, que de ninguna manera influyen en el valor que tenemos como seres humanos. La sinceridad, honestidad, empatía, solidaridad, bondad, si definen nuestro valor real, ¿sabes porque? Por qué no se aprenden, se sienten.
No soy religioso, más soy extremadamente espiritual, la fe es el motor de mi existencia, tengo la certeza de que Dios no comete errores y nos hizo a todos a su imagen y semejanza, por lo que no soy un error de el. Tengo claro que sus ojos no están puestos en con quien me voy a la cama, ni en la ropa que me pongo, ni en qué partido milito, sus ojos están puestos en la pureza de mi alma, la fortaleza de mi espíritu y el amor que le brindo al prójimo. Los ritos, las plegarias, las inhibiciones, el miedo, los sacrificios, que la religión impone, no elevan tu espíritu, lo que eleva tu espíritu es el amor. Si se estudia a profundidad las religiones te darás cuenta de que muchas de sus posiciones contradicen lo que está escrito en sus libros sagrados, ¿no seríamos mejores seres humanos si se dedicarán a promover el amor, la inclusión y la comprensión? Históricamente las religiones has sido fuente de contradicciones, de guerras, de masacres, de divisiones, los hombres hemos puesto a Dios como verdugo, en muchos casos le damos una connotación humana que no tiene, Dios creo todo, cuando digo todo, me refiero a que también los homosexuales fueron creados por el. Siendo así, cuál es el empeño de negarnos el derecho a amar, a sentir, a ser. Basta ya de ser ignorantes ( me refiero con ignorancia cuando nos negamos a ver quién es Dios en realidad y nos sometemos a las interpretaciones absurdas de líderes espirituales que solo buscan su beneficio personal) si no tomamos en cuenta nuestras diferencias, nuestra vida será diferente.

